Desde estas líneas quiero dar la bienvenida a los amables internautas que se adentren en esta pagina web de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo, Nuestra Señora y Madre de la Soledad y Triunfo de la Santa Cruz.
Para aquellos usuarios de internet que no conozcáis la función que tienen las hermandades os lo intentaré explicar someramente bajo estas líneas, para lo cual utilizaré como preámbulo unos versículos del capitulo primero del Libro del Eclesiastés: “No hay nada nuevo bajo el sol, lo que fue eso mismo es lo que será, y lo que se hizo, eso mismo es lo que se hará. Si hay una cosa de la que dicen: mira, esto es nuevo, esa cosa existió ya en los siglos que nos precedieron.”
Internet es un descubrimiento mediante el cual pueden difundirse las ideas y el conocimiento a gran cantidad de personas de todos los estratos sociales y culturales. Pues igual ocurrió con las Hermandades, allá por la mitad del segundo milenio. En el Concilio de Trento acordaron que para difundir mejor los valores cristianos entre aquellas personas que no sabían leer, la mejor manera de hacerlo era utilizando imágenes que escenificaran plásticamente los pasajes de la vida de Cristo. Como podéis comprobar existe un gran paralelismo entre las funciones de difundir los conocimientos que realiza internet y la tarea evangelizadora que desarrollan las hermandades.
Aquella primigenia idea lanzada por el Concilio de Trento, a través del tiempo fue adatándose a la idiosincrasia y temperamentos de los habitantes de cada latitud y lugar. Y lo mismo que internet va adaptando sus contenidos a las nuevas tendencias que le son demandadas; nuestra Hermandad a lo largo de los cuatrocientos cuarenta años de existencia ha ido siempre buscando la mejor manera de servir a la Iglesia.
En su fundación nuestra Hermandad ostentó el escueto nombre del “Santo Entierro de Nuestro Señor y la Soledad de Nuestra Señora”, fue promovida la Hermandad por el Alto Clero, El Duque de Arcos y su corte. Con el paso del tiempo al primitivo nombre se le fueron añadiendo títulos que iban explicando el grado de nobleza y devoción de la misma, y así fue adquiriendo los de: Antigua, Real, Ilustre, Fervorosa. Pero, ¡Oh paradojas de la vida!, el pueblo llano, en el cual había calado hondo aquel mensaje evangelizador lanzado por el Concilio de Trento, cortó por derecho y comenzó a denominarla popularmente como: “La Hermandad de la Soledad”.
Tres son los fundamentos sobre los que se basan nuestros estatutos o “Reglas”.
El Primero. Es el de dar culto publico a Dios y a la Virgen María.
El Segundo. Promover la formación espiritual, y la vida de fraternidad dentro de la Hermandad.
El Tercero: Llevar a cabo obras de caridad.
Esta latitud meridional en que se encuentra enclavada Marchena hace que sus gentes sean efusivas y acogedoras, y fueron muy receptivas ante la premisa lanzada por los Padres Conciliares de Trento de “inculturizar la fe”. Esta idea tuvo buenísimos resultados en nuestro pueblo, pero lo que seguramente no habían previsto es que el mensaje evangelizador también se iba a ver enriquecido con la aportación cultural y la idiosincrasia de cada lugar. Como ejemplo he de señalar que en el tiempo litúrgico en que la Iglesia recomienda la abstinencia de comer carne, en nuestro pueblo fueron las recetas de cocina autóctonas marcheneras (cuya antigüedad se pierde en el tiempo), las que dieron cumplimiento a tal precepto. Entre todas estas exquisiteces culinarias se pueden destacar “ las espinacas ”, plato cuya base es la verdura denominada espinaca, parecida a la acelga, pero mas recia y bravía y que aparte de en las huertas se puede encontrar en primavera en estado salvaje en los campos marcheneros. Esta verdura se cocina con aceite de oliva, ajos, garbanzos y especias aromáticas.
En la repostería cofrade podemos destacar el clásico e inconfundible “bizcocho marchenero ” elaborado a base de huevo, harina, azúcar y ralladura de limón, se elabora en los hornos artesanales siguiendo una antiquísima receta que se transmite de padres a hijos.
Todo esto que os he enumerado anteriormente es como la obertura de nuestra semana mayor marchenera: La Semana Santa, en esos días grandes el pueblo de Marchena conmemora solemnemente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Nuestra Hermandad de la Soledad realiza su estación de penitencia en la tarde noche del Sábado Santo y desde estas líneas deseo invitar a nuestros amigos internautas que les sea posible a que vean nuestra cofradía en su recorrido por las calles de Marchena, tanto a la salida de nuestra Iglesia de Santa María de la Mota, la bajada por la cuesta y la puerta del Tiro (una de las entradas del antiguo alcázar), su transcurrir por el dédalo de calles estrechas y sinuosas de la antigua medina, contemplar el caminar solemne y pausado de sus penitentes, y a la vuelta ya bien avanzada la noche contemplar la cofradía por las calles aledañas a la parroquia de San Juan, donde las sombras nocturnas contrastan con la luz de la candelería de la Virgen que pausadamente se ve rodeada de un pueblo devoto que le canta saetas a porfía. En esas horas de la noche del Sábado Santo marchenero se produce un hecho que calificaría de sublime, pues a hombres rudos del campo, a amas de casa, y a un incontable numero de personas sin estudios de solfeo alguno, que son incapaces de distinguir entre un do y un re, merced a su devoción a la Virgen de la Soledad se transforman y de sus gargantas salen tan sentidas y melodiosas oraciones cantadas en honor de la Virgen (saetas) que en nada desmerecen de las grandes voces que cantan en la Escala de Milán o de cualquier palacio de la opera del mundo. Aunque yo creo que el saetero tiene la ventaja de cantar en un escenario natural, donde las doradas piedras del viejo alcázar le brindan un decorado único, el relente de la madrugada le otorga un clímax especial, la luna llena reverberando en la plata del palio baña de reflejos divinos la escena, y para completar, las fragancias primaverales de los campos marcheneros hacen que los sentidos se sientan pletóricos, ayudando todo ello a que la religiosidad popular perviva a través del tiempo.
Quizás este primer saludo sea un poco largo, pero como rector de la Hermandad tengo la obligación de daros a conocer a grandes rasgos la misma, igualmente os invito a que veáis las imágenes y leáis los textos de esta pagina web con deleite y detenimiento, será el mejor homenaje que estaréis dando al autor de la misma, Juan Antonio Pérez Vázquez, hermano muy devoto de nuestra Hermandad, y que además tiene el honor de pertenecer a la actual Junta de Gobierno, así como al equipo de capataces del Paso de la Virgen de la Soledad.
Deseando a todos nuestros amigos internautas que conozcan mejor y desfruten de nuestra hermandad, les envio un fraternal saludo.
EL RECTOR.
José Antonio Lizana Romero. |